lunes, 9 de diciembre de 2013

Etiquetado y marcado en Ceuta (- primera parte-)

Por Tato Ferrer


Debe ser la edad, creo. Estoy haciéndome mayor, muy mayor. Casi me he convertido ya en un viejo joven, por así decirlo.

Resulta, que a estas alturas de mi vida profesional, es un decir, un comunicante anónimo, va y etiqueta el artículo: " Vivas for president...encore une fois", como de políticamente correcto, en Blog de Ceuta.

Hasta ahora, me habían llamado casi de todo.

José Luís Chaves Torcal, una de las personas más inteligentes con las que he tenido ocasión de trabajar, y con una pluma digna de los mejores escritores, me planteó en " El Faro", lo conveniente de que, desde el periódico, se explicara a la opinión pública ceutí, el significado y desarrollo del proceso autonómico de Ceuta, que aún estaba por cruzar nuestro mar, por estrecho que sea.

Recuerdo que, en su enorme afán de recabar información y posibles ejemplos, entrevistó hasta el alcalde de Algeciras, ciudad sobre la que era de la opinión estaba llamada a convertirse en la capital del Campo de Gibraltar, en lugar de Cádiz.

Dicho y hecho. José Luís, contó con mi total respaldo para ocupar las páginas y espacios necesarios, al objeto de plasmar y desarrollar, cosa que hizo de forma magistral, un tema tan trascendental y, ciertamente, un tanto desconocido para la población, para la gente de la calle, dado que veníamos del franquismo.

Se me tachó, entonces, en Ceuta, de... separatista e independentista.

El, por aquel momento, parlamentario ucelisto, Francisco Olivencia, novio político de la muerte, de la libertad de expresión en Ceuta, cierta tarde, me llevó hasta Casa Fernando, en Playa Benítez, y bajo pretexto de invitarme a tomar un café, intentó de que la línea editorial y de pensamiento de " El Faro", sólo estuviera a favor del planteamiento único de que Ceuta tenía que ser parte inherente a Andalucía. Formar con la comunidad o autonomía andaluza. De la otra vía, la de ser Ceuta por Ceuta, no quería ni oír hablar.
Carmona. Los territorios de Ceuta y Melilla, quedaron excluidos, quedaron fuera, de Andalucía. Corren para subirse al carro. Se olvidaron pronto los posicionamientos empecinados, en contra de la actual situación.

Si usted, posible lector, está aburrido, y desea consultar la hemeroteca en la biblioteca, comprobará que José Luís Chaves, mantuvo siempre, ambas opciones, sin que Olivencia lograra condicionar, ni un ápice, mi línea informativa, con su sesgada opinión partidista.

Del novio político de la muerte de la libertad de expresión en Ceuta, recibí la etiqueta de que mi forma, manera, de entender y ejercer el periodismo, era de... terrorismo moral. Está publicada su carta con tan cariñosa catalogación. De nuevo, "El Faro" y hemeroteca. Es decir, era un terrorista, al fin y al cabo.
Todo un terrorista que ejerció, hasta que lo eliminaron, miren ustedes cómo las dan los pacifistas, de INDEPENDIENTE. En la cabecera del diario,  figuraba tan añorado y necesitado concepto.

La derecha, el centro, la izquierda, fuerza nueva, partido comunista, sindicatos, tuvieron espacio en mi etapa. Siempre bien recibidos. Sin necesidad de pasar previamente por caja. En aquellos años difíciles, la ventana estaba siempre abierta a todo el mundo, de forma desinteresada. Conscientes de nuestro servicio útil a la comunidad. Conscientes de no reconvertir un negocio modesto, en una imprenta de imprimir papel de dinero.

En lo que hice tuve algo de mérito. Pero, yo era un joven que sólo aspiraba a pretender e intentar mejorar el estado de cosas de Ceuta, a través de la información, creando opinión al ciudadano ceutí sobre los asuntos cotidianos de su tierra.

Ahora bien, el verdadero artífice de mi trabajo democrático, de verdad y no de mentira, fue mi querido padre Joaquín. Él, permitió que, durante 5 años,  manejara el timón de la nave de "El Faro", a mi entender y saber profesional.

Era mi padre y propietario del periódico, a la vez. Sin embargo, nunca leyó " El Faro" antes de su publicación, comportándose siempre como un lector más. Su condición de dueño del diario, por muy padre mío que fuera, no hizo nunca jamás, que ejercitara presión sobre mi periodismo auténtico. Ni censura alguna. Ni me hizo recurrir al ayuntamiento para salir de modestos, a cambio de hipotecas políticas, a cambio de escribir al dictado del alcalde de turno.

Hizo la guerra con Franco en Asturias. Para mí, su actitud de respeto hacía la democracia, la verdadera y no la de juguete o mentira, supera con creces a todos estos que van y vienen, ahora y antes, con la historia confusa y confundida de la Constitución, como si fueran demócratas. Los mismos que han hecho de la norma de las normas, papel mojado. Los mismos que distorsionaron y viciaron sus contenidos, en un escandaloso aprovechamiento personal. A los 35 años, camino del espacio de tiempo de otra dictadura, hablan con palabras de santos y santas, de devoción y clausura.

Es por la mañana y me encuentro por Plaza de los Reyes, cuando observo que la gente recoge de la floristería Lara, que existe en el lugar, bonitos ramos de flores de color blanco. Con mi clásico despiste no relaciono el motivo de aquello, pues el día de los Difuntos, había quedado atrás. Se trataba de que dichos ramos eran para depositarlos como homenaje a la Constitución. De haberlo sabido, cojo uno y me lo llevo a casa, para hacerme presencia y aroma.

De ser serios, el acto simbólico de las flores, debería de haber sido en señal de enterramiento, de duelo. La Constitución murió en la propia Transición.

Queda, eso sí, "puentes" como el que hemos, han disfrutado. De algo, y para algo, vale pues. Amén.

1 comentario:

  1. Ya se sabe que la autentica democracia se quedó en el camino...una pena.

    El señor delegado del gobierno y compañía celebraron el acto del día de la "constitución" un día antes, me imagino que para no tener que ir el día que era fiesta...ni ellos mismos creen en la constitución ya que no la celebran en su día.

    Hoy los ideales y la lucha por un mundo, en este caso un país mejor, han quedado reducida a DON DINERO Y PODER, los políticos hacen de todo menos política.

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